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Imagina que estás en una playa paradisiaca, pero constantemente estás mirando el celular, ¿dónde estás realmente en ese momento?, ¿estás realmente presente?Una mente distraída es incapaz de conectarse con su entorno, y cuando estamos distraídos no podemos ser felices, ya que no disfrutamos del momento presente, que es el único momento que realmente existe.Te compartimos 20 frases que te ayudarán a conectar profundamente con tu interior
La resiliencia es la capacidad humana que tenemos para gestionar la adversidad, para funcionar en la adversidad e incluso crecer en la adversidad, pero para poder ser resilientes necesitamos primero ser conscientes.La adversidad en sí misma puede causarnos muchas dificultades, pero cuando le ponemos conciencia y colocamos los recursos necesarios para manejarnos, comenzamos a desarrollar mecanismos naturales de resiliencia.Estos mecanismos nos ayudan a regular las emociones negativas, manejar la depresión, la ansiedad y la hostilidad que podemos sentir en diversas situaciones, aprendiendo así a tolerar mejor la frustración y a aprender de ella.Por lo tanto, aprender a ser resilientes es parte del estado natural de bienestar y necesario para volver a estar completos.Conoce cómo desarrollar resiliencia en el trabajo con ayuda del mindfulness
Partiendo de la base de que somos animales sociales, entendemos que aquellas prácticas que nos hacen bien, también hacen sentir bien a los otros.Como vimos anteriormente al desarrollar por ejemplo, la capacidad de resiliencia se despierta en nuestro interior la posibilidad de ser más amables y generosos, tanto con nosotros mismos como con el resto del mundo.Esto sucede porque cuando estamos más tranquilos, naturalmente conectamos con una sensación de mayor agradecimiento, lo cual nos permite ser más empáticos, amables y generosos.
El optimismo, al igual que la esperanza, es la capacidad que tenemos para mantener un tono emocional positivo y el último motor que te ayudará a potenciar tu bienestar y felicidad.Se considera como corriente opuesta al pesimismo. y si bien ambas, son actitudes que aprendemos cuando niños, con el pasar del tiempo, nuestras propias experiencias las refuerzan o debilitan.Al llegar a la adultez, se convierten en una elección personal, ya que podemos elegir ser optimistas y sentirnos invadidos de bienestar o ser pesimistas, lo cual nos impide ver con claridad los problemas y sus soluciones; aumentando así el estrés, la angustia, la preocupación y el dolor.Ser optimistas nos impulsa a lograr nuestros objetivos.No significa que vamos a vivir sin problemas, en un mundo irreal y lleno de fantasías, en cambio, nos supone enfrentarlos, con la certeza de que contamos con las herramientas necesarias para poder superarlos, es decir, que tenemos la capacidad y la fuerza para vencer cualquier dificultad y cumplir nuestros deseos de lograr una vida armoniosa, sana y feliz.